Alea Jacta Est
Pompeyo, que era quien controlaba el cotarro en Roma, promulga algunas leyes para derrotar a Julio César de forma indirecta. A Julio César, que estaba con sus guerras y sus cosas en las Galias, no le sienta demasiado bien y resuelve volver a Roma para acabar con el gobierno de Pompeyo.

Para arengar a sus tropas, cruza primero él solo, y una vez, desde el otro lado, dice la frase : Alea Jacta Est o Alea Iacta est... La suerte está echada.
Se ha convertido en un dicho popular que se usa cuando después de haber meditado sobre un asunto tomamos una decisión que no tiene vuelta atrás.
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